Metanoia, dícese de un ser alado de metal que viene a transformarse en luz.

Así se llama la nueva colección de mi querido Andrés, y es que casi lo define a él mismo.

 

Si me seguís en Instagram, habréis visto algunas de las burradas, casi diarias, que hago con él. De hecho, Frida y su perro Mateo son amantes (hacen una pareja rarísima) aunque debo admitir que el pobre carlino no la aguanta más que cinco minutos.

Marta Ortiz
Foto navideña de familia
Foto navideña de familia
Andrés y yo nos conocimos en Nueva York, cuando él trabajaba para Conde Nast Traveler, y yo vivía allí. Coincidimos en el evento que hizo Porcelanosa para celebrar la apertura de su primera tienda en Manhattan.

Literalmente me rescató cual pajarillo desamparado, porque yo estaba más sola que la una.

Congeniamos enseguida.

Me pareció una de esas personas de las que ya casi no quedan en el mundo, de las que te miran a los ojos cuando te hablan, te cuentan sus sueños y te contagian su ilusión.

Marta Ortiz
El día que nos conocimos en la cena de Porcelanosa en NYC, septiembre 2015.
Marta Ortiz
¿Cómo es de mono que parece mi mayor fan?
(fijo que me mata por esto)
Desde ese día hemos trabajado juntos, compartido muchas risas, me ha reñido cuando tocaba (algún que otro capón me ha caído), me ha pasado el clínex cuando me ponía en plan melodramática (es que me gusta más un drama que un palo a un tonto…), hasta me dejé secuestrar a una WE (sinceramente no sé cómo explicaros esta fiesta, hay que vivirla y punto).

Y por supuesto también es el cuidador oficial de mi perrita Frida.

 

Básicamente es mi Pepito Grillo.

¿Dónde encontrarnos?

 

Por el barrio de Chueca, paseando a los perros (con el mix perruno tan raro que hacemos, parecemos paseadores) o en alguna terraza de Alonso Martínez. Somos prácticamente clientes platino en Celicioso (Andrés es celiaco por lo que es complicado comer en restaurantes convencionales), con lo cual, si pasas por ahí nos encontrarás con una palmera de chocolate en su mano y un cupcake en la mía. Y si es de noche, quizás estemos tomando un helado en Mistura.

 

A lo que iba, Andrés ha cumplido su sueño. Vestir a la mujer, elevar su belleza y sensualidad, adornarla con su firma de alta costura.

Vestidos bordados por sus propias manos, inspirada en las constelaciones, los elementos y la naturaleza.

Su último desfile fue en el hotel Santo Mauro en Madrid. He visto crecer poco a poco esta colección, con sus dramas y sus alegrías, por lo que sé el esfuerzo que hay detrás de cada Swarovski bordado.

Marta Ortiz
 

No fue un desfile convencional. Fue más bien una presentación como en los años 50, cuando las maisons invitaban solo a sus clientas VIP y a los medios más exclusivos. Un desfile cercano, personal y casi familiar.

Andrés salió el primero a saludar (normalmente los diseñadores salen después del desfile), y le seguimos nosotras. Once looks (su número de la suerte), todos con las mejores sedas, gasas y terciopelos.

Marta Ortiz
Algunos de mis looks favoritos

 

Casualmente, toda la colección es del color del año (podéis ver el post aquí) , su color favorito, el ultra violet y sus derivados, como el lavanda

Todos acabamos llorando como magdalenas (ya os dije que nos gusta más un drama que en Gossip Girl).

Marta Ortiz
 

Dos semanas después presentó la colección en la Alta costura de Paris… y es que es imposible no caer rendida ante las prendas de Andrés, pero sobre todo es difícil no enamorarse de él como persona.

Al igual que su creador, METANOIA se transforma y vuela alto.

 

Descubre más en su Instagram @andresacosta